La música tiene un efecto definido en las personas, animales y plantas. De hecho puede tener una influencia poderosa en nuestro cuerpo, mente y emociones. La música con cierto beat puede estimular tu cuerpo, música con melodías poderosas y armonías tocadas con sentimiento pueden hacerte llorar o lagrimear de alegría, y músicas como las fugas de Bach y Mozart pueden ser mentalmente vigorizantes. Cada productor de películas de Hollywood tiene certeza del poder de la música, y es por eso que juega un rol clave en la creación de films. La música que acompaña a las películas captura nuestros sentimientos.
A menudo cuando hablo de una particular clase de música teniendo un particular tipo de efecto, me digo: “pero algo tan simple no puede ser cierto, la música tiene efectos en la gente en formas diferentes o afecta a la misma persona diferentemente en tiempos diferentes”. La música puede parecer afectar a la gente diferencialmente, pero eso es porque las personas pueden reaccionar diferentemente a la música. Estamos capacitados para aplicar un proceso de filtro a la música que escuchamos. Si alguien odia el jazz, entonces una pieza de jazz con un efecto positivo probablemente no lo hará sentir bien.
Pero realmente de lo que estamos hablando aquí es del filtro. Un filtro es algo que transforma algo que es pasado a través de él permitiendo que sólo una cierta parte lo atraviese. Todos tenemos nuestros filtros construidos, nuestros gustos y desagrados, que pueden bloquear el efecto directo que una música puede tener. Una canción feliz puede aparecer como provocando más enojo en una persona enojada y no es la música en sí misma lo que está causando el enojo, más bien es el efecto positivo de la música. La persona enojada no quiere aceptar el sentimiento de felicidad de la canción, que toma contacto con su enojo ya existente y hace que ese enojo salga a la superficie.
Fuente:
http://www.dovesong.com/positive_music/positive_music_espanol.asp
Lista con mas de 150 canciones positivas! Artículos científicos sobre el efecto de la música en nuestras vidas.
miércoles, 3 de diciembre de 2008
Los Efectos Curativos de la Música
Por Ángel L. Sénquiz, M.D.
Hoy sabemos que la música tiene una serie de efectos fisiológicos. La música influye sobre el ritmo respiratorio, la presión arterial, las contracciones estomacales y los niveles hormonales. Los ritmos cardiacos se aceleran o se vuelven más lentos de forma tal que se sincronizan con los ritmos musicales. También se sabe que la música puede alterar los ritmos eléctricos de nuestro cerebro.
Si uno cierra los ojos por un minuto y escucha al mundo en derredor escucha bocinas, martillos, gotas de lluvia, niños riendo, una orquesta sinfónica, etc. La terapia musical sostiene que lo que uno escucha puede afectar la salud positiva o negativamente. El sonido puede ser un gran sanador.
Los terapistas musicales utilizan el sonido para ayudar con una amplia variedad de problemas médicos, que van desde la enfermedad de Alzheimer hasta el dolor de muelas. Los doctores en medicina conocen acerca del poder del sonido. Los investigadores han producido evidencia de la habilidad de la música para disminuir el dolor, mejorar la memoria y reducir el estrés.
¿Cuál es la Mejor Música?
Según E. Thayer Gaston, ex-director del departamento de terapia musical de la Universidad de Kansas, la mejor música para propósitos terapéuticos es la que provee variaciones sobre un tema familiar ya que estamos hechos para reaccionar a los estímulos noveles siempre y cuando estos no sean demasiados. Una pieza musical que sea totalmente novedosa puede tener como resultado el que la persona que la escucha pierda la atención. Igual sucede si por el contrario la música es demasiado familiar.
Muchas veces, estando enfermos o cuando pasamos por estados anímicos difíciles encontramos que no respondemos como quisiéramos a la música que siempre nos ha gustado. Y es que los cambios que la enfermedad causa en nuestro organismo nos hacen responder de modo distinto a la música. Un ejemplo relacionado es el de una persona que se siente deprimida. La mayoría pensaría que lo que esta necesita es música alegre y animada. Sin embargo probablemente esta música esté tan alejada de sus sentimientos presentes que en lugar de levantarle el ánimo lo que haga es ponerlo de mal humor o antagonizarlo. En estos casos lo más recomendable es empezar por escuchar música que refleje un estado de ánimo similar al que la persona está sintiendo. Esta música resonará con esa persona y hará contacto con la misma de un modo que la otra no puede y, paradójicamente, lo ayudará a salir de su depresión. Luego, a medida que su estado de ánimo cambie, podrá ir escuchando otro tipo de música más alegre.
De este modo, la música se ha convertido no solamente en fuente de placer sino también en fuente inagotable de salud y bienestar.
Fuente:
http://saludparati.com/musica1.htm
Hoy sabemos que la música tiene una serie de efectos fisiológicos. La música influye sobre el ritmo respiratorio, la presión arterial, las contracciones estomacales y los niveles hormonales. Los ritmos cardiacos se aceleran o se vuelven más lentos de forma tal que se sincronizan con los ritmos musicales. También se sabe que la música puede alterar los ritmos eléctricos de nuestro cerebro.
Si uno cierra los ojos por un minuto y escucha al mundo en derredor escucha bocinas, martillos, gotas de lluvia, niños riendo, una orquesta sinfónica, etc. La terapia musical sostiene que lo que uno escucha puede afectar la salud positiva o negativamente. El sonido puede ser un gran sanador.
Los terapistas musicales utilizan el sonido para ayudar con una amplia variedad de problemas médicos, que van desde la enfermedad de Alzheimer hasta el dolor de muelas. Los doctores en medicina conocen acerca del poder del sonido. Los investigadores han producido evidencia de la habilidad de la música para disminuir el dolor, mejorar la memoria y reducir el estrés.
¿Cuál es la Mejor Música?
Según E. Thayer Gaston, ex-director del departamento de terapia musical de la Universidad de Kansas, la mejor música para propósitos terapéuticos es la que provee variaciones sobre un tema familiar ya que estamos hechos para reaccionar a los estímulos noveles siempre y cuando estos no sean demasiados. Una pieza musical que sea totalmente novedosa puede tener como resultado el que la persona que la escucha pierda la atención. Igual sucede si por el contrario la música es demasiado familiar.
Muchas veces, estando enfermos o cuando pasamos por estados anímicos difíciles encontramos que no respondemos como quisiéramos a la música que siempre nos ha gustado. Y es que los cambios que la enfermedad causa en nuestro organismo nos hacen responder de modo distinto a la música. Un ejemplo relacionado es el de una persona que se siente deprimida. La mayoría pensaría que lo que esta necesita es música alegre y animada. Sin embargo probablemente esta música esté tan alejada de sus sentimientos presentes que en lugar de levantarle el ánimo lo que haga es ponerlo de mal humor o antagonizarlo. En estos casos lo más recomendable es empezar por escuchar música que refleje un estado de ánimo similar al que la persona está sintiendo. Esta música resonará con esa persona y hará contacto con la misma de un modo que la otra no puede y, paradójicamente, lo ayudará a salir de su depresión. Luego, a medida que su estado de ánimo cambie, podrá ir escuchando otro tipo de música más alegre.
De este modo, la música se ha convertido no solamente en fuente de placer sino también en fuente inagotable de salud y bienestar.
Fuente:
http://saludparati.com/musica1.htm
La música como conducta humana
Los efectos de la música sobre el comportamiento han sido evidentes desde los comienzos de la humanidad. A lo largo de la historia, la vida del hombre ha estado complementada e influenciada por la música, a la que se le han atribuido una serie de funciones. La música ha sido y es un medio de expresión y comunicación no verbal, que debido a sus efectos emocionales y de motivación se ha utilizado como instrumento para manipular y controlar el comportamiento del grupo y del individuo.
La música facilita el establecimiento y la permanencia de las relaciones humanas, contribuyendo a la adaptación del individuo a su medio. Por otra parte, la música es un estímulo que enriquece el proceso sensorial, cognitivo (pensamiento, lenguaje, aprendizaje y memoria) y también enriquece los procesos motores, además de fomentar la creatividad y la disposición al cambio. Así, diversos tipos de música pueden reproducir diferentes estados de ánimo, que a su vez pueden repercutir en tareas psicomotoras y cognitivas. Todo ello depende de la actividad de nuestro sistema nervioso central.
Fuente:
http://es.wikipedia.org/wiki/Musicoterapia#Diferencias_entre_la_educaci.C3.B3n_musical_y_la_musicoterapia
La música facilita el establecimiento y la permanencia de las relaciones humanas, contribuyendo a la adaptación del individuo a su medio. Por otra parte, la música es un estímulo que enriquece el proceso sensorial, cognitivo (pensamiento, lenguaje, aprendizaje y memoria) y también enriquece los procesos motores, además de fomentar la creatividad y la disposición al cambio. Así, diversos tipos de música pueden reproducir diferentes estados de ánimo, que a su vez pueden repercutir en tareas psicomotoras y cognitivas. Todo ello depende de la actividad de nuestro sistema nervioso central.
Fuente:
http://es.wikipedia.org/wiki/Musicoterapia#Diferencias_entre_la_educaci.C3.B3n_musical_y_la_musicoterapia
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